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Alzheimer, la enfermedad que ahora puede ser detectada 20 años antes de la aparición de síntomas

Esto es posible gracias a la identificación de "biomarcadores" o indicadores biológicos -como la proteína TAU y las beta amieloides- presentes durante su "fase silenciosa" o preclínica, la cual puede anteceder hasta en dos décadas la de los síntomas exteriores observables.

Los criterios de detección de la enfermedad de Alzheimer, la más frecuente de las demencias, experimentaron una profunda transformación en la última década al punto que hoy es posible llegar a un diagnóstico presuntivo entre 15 y 20 años antes de que se manifiesten los primeros síntomas clínicos de pérdida de la memoria, según explicaron especialistas en el Día Mundial.

Toda esta revolución tuvo lugar gracias a la identificación de «biomarcadores» o indicadores biológicos -como la proteína TAU y las beta amieloides- presentes durante su «fase silenciosa» o preclínica, la cual puede anteceder hasta en dos décadas la de los síntomas exteriores observables.

«Lo más novedoso en materia de diagnóstico es que hoy existen biomarcadores que permiten algo surrealista, que es diagnosticar la enfermedad con certeza y precocidad antes que suceda», dijo a Télam el médico psiquiatra y decano de la facultad de Medicina de la UBA Ignacio Brusco.

A partir de allí, es posible «retrasar ese comienzo a través de la combinación de una medicina de alta tecnología y técnicas de atención primaria», lo que redunda en una mayor sobrevida y una mayor calidad de vida.

Las investigaciones científicas a nivel mundial también están abocadas al desarrollo de técnicas diagnósticas menos invasivas que la punción lumbar «que implica un riesgo», y ya hay «algunos trabajos que están evaluando la medición (de los biomarcadores) por análisis de sangre y saliva», aunque «están muy en pañales».

Que el Alzheimer sea una demencia implica que es una enfermedad caracterizada por «el deterioro grave de la capacidad mental en diferentes aspectos cognitivos y conductuales, con la suficiente severidad para interferir en el funcionamiento en las actividades de la vida diaria», según la definición de la «Guía para el abordaje de personas que presentan la enfermedad de Alzheimer y otras demencias» publicada el año pasado por PAMI.

Alrededor del 70% de las personas con demencia padecen Alzheimer, una patología gradual, crónica, neurodegenerativa, incurable y terminal que está relacionada con la acumulación de sustancias tóxicas en el cerebro, tales como las proteínas beta-amieloide y las proteínas tau.

Según estimaciones de la Alzheimer’s Disease Internacional (ADI), en Argentina unas 503.000 personas padecen la enfermedad.

Síntomas y factores de riesgo

Los síntomas van agravándose con el tiempo: comienzan con dificultad para recordar información recién aprendida, prosiguen con problemas en el uso del lenguaje y desorientación, suceden luego cambios en el humor o el comportamiento y dificultad en la toma de decisiones, para arribar a una última etapa en la que el paciente ya no puede caminar y tiene problemas de deglución.

En cuanto a los factores de riesgo, el principal es tener más de 65 años, aunque también hay condicionantes genéticas.

«La prevalencia es de solo el 5% a los 60 años mientras que, a los 80 años, se da en más de la mitad de la población», explicó Brusco.

A esos factores de riesgo no modificables, se agregan otros de carácter modificable como la salud cardiovascular -hipertensión, diabetes, colesterol, tabaquismo, obesidad-, el sedentarismo, una dieta no saludable, déficit de estimulación cognitiva o de horas de sueño.

«Se ha comprobado que el ejercicio aeróbico programado de al menos 20 minutos 4 veces por semana duplica los tiempos para la evolución de la enfermedad, que la existencia de redes sociales de contención reduce 6% las probabilidades de desarrollar Alzheimer y que la pérdida auditiva las aumenta un 7%, un poco menos que el estrés y la depresión (3 ó 4%)», dijo.

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