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Avances para mejorar el abordaje médico de pacientes con leucemia mieloide crónica

Especialistas del CONICET lograron describir biomarcadores novedosos que podrían ser útiles para mejorar la selección de pacientes que pueden suspender de manera exitosa el tratamiento con inhibidores blanco dirigidos.

Dos estudios, publicados por especialistas del CONICET, brindaron evidencia científica que, de confirmarse en investigaciones adicionales, sería útil para aumentar el número de pacientes con leucemia mieloide crónica (LMC) que podrían discontinuar el tratamiento convencional, seguir bien de salud y evitar tanto efectos secundarios como altos gastos médicos. Los resultados se publicaron en Frontiers in Immunology y Journal of Hematology and Oncology.

La LMC es un tipo de cáncer de la médula ósea que afecta a una de cada 100 mil personas (la mayoría adultos) y los síntomas frecuentes son debilidad, pérdida de peso, fiebre y dolor en los huesos, entre otros. Hoy en día existen fármacos (imatinib, nilotinib, dasatinib y bosutinib) que funcionan como “inhibidores blanco dirigidos” que prolongan la esperanza de vida de los y las pacientes de manera similar a la de la población general.

“Hasta hace no mucho tiempo los pacientes debían continuar con el tratamiento de por vida, pero varios estudios demostraron que a un porcentaje de ellos (entre el 35% y el 65%) se les puede discontinuar el tratamiento dado que por su propio sistema inmunológico y otras características biomoleculares desarrollan capacidad para inhibir la reaparición del tumor. En trabajos recientes describimos biomarcadores novedosos que podrían ser útiles para mejorar la selección de pacientes que responderían bien a la suspensión del tratamiento”, explica Michele Bianchini, investigador del CONICET en el Centro de Investigaciones Oncológicas – Fundación Cáncer (FUCA).

“Aparentemente hay una especie de memoria inmunológica para las células Natural Killer (NK) que está aumentada en aquellos pacientes que pueden sostener la remisión molecular de manera más exitosa o por más tiempo. Además, en estos pacientes, estas células liberan sustancias citotóxicas de manera más eficaz y por lo tanto serían capaces de eliminar las células leucémicas (tumorales) residuales o mantenerlas bajo control”, puntualiza el investigador del CONICET y agrega que aún es necesario realizar más estudios para validar los biomarcadores pronósticos de la discontinuación del tratamiento que fueron identificados en los recientes estudios.

El grupo de Bianchini ha asistido a médicos y médicas en el monitoreo molecular de las muestras de sangre de pacientes, mediante una técnica que se llama PCR cuantitativa en tiempo real, para estudiar su evolución, la respuesta al tratamiento y la posibilidad de suspenderlo.

“Nuestros estudios apuntan a comprender mejor la inmunobiología de la LMC tanto para mejorar el éxito de la discontinuación del tratamiento convencional como para pensar en nuevas estrategias terapéuticas que puedan conducir a una verdadera erradicación de la enfermedad porque los fármacos actuales inhiben la enfermedad, pero no pueden eliminar las células hematopoyéticas madre de las que se originan las células leucémicas”, puntualiza el investigador del CONICET.

“Un logro importante del estudio multicéntrico que llevamos adelante con hospitales es haber posibilitado la discontinuación del tratamiento a muchos pacientes argentinos y demostrar que esto también es posible en nuestro país, no solo en países desarrollados”, destaca Bianchini. Y agrega que “hoy no debería tratarse ningún paciente que no lo necesite, tanto por una cuestión clínica como de economía por los gastos que ésto significa para los pacientes y para los sistemas de salud que podrían destinar esos recursos financieros a otras necesidades médicas”.

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