Barbijos caseros: la OMS cambia su postura y recomienda tres tipos de tela

El dinamismo y la incertidumbre son dos características centrales en una pandemia y la de Covid-19 no es la excepción. Pero la incertidumbre va reduciéndose a medida que aumenta el conocimiento sobre el comportamiento del nuevo coronavirus y crece la evidencia en relación a la efectividad de las medidas tomadas para controlar su propagación, lo que puede provocar cambios en las recomendaciones.

Así, hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicó una modificación en su postura respecto del uso de barbijos: pasó de no cuestionar a los países que dispusieron su utilización entre la población, a recomendarla en zonas en las que se registre transmisión generalizada y el distanciamiento social no sea posible, pero enfatizando que se se trata de una medida que forma parte de una estrategia integral y no reemplaza a otros cuidados (como el distanciamiento físico y la higiene de manos y respiratoria, entre otras).

“Los gobiernos deberían alentar a la ciudadanía a usar mascarilla cuando hay una transmisión generalizada (del coronavirus) y es difícil establecer un distanciamiento social, como sucede en el transporte público, en comercios o en otros lugares concurridos o confinados”, afirmó en conferencia de prensa el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“Deseo dejar muy claro que la guía que estamos publicando hoy es una actualización de lo que hemos estado diciendo durante meses: que las máscaras sólo deben usarse como parte de una estrategia integral, por sí solas no lo protegerán de Covid-19″, enfatizó.

Dijo, además, que la actualización de las recomendaciones se basa en la evolución de la evidencia y proporciona consejos sobre “quién debe usar una máscara, cuándo debe usarse y de qué debe estar hecha”.

La recomendación de uso de tapabocas casero emitida por el Ministerio de Salud argentino rige desde el mes de abril, luego de que varias jurisdicciones dispusieran su uso obligatorio en lugares públicos.

La experta del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS, April Beller, explicó a la agencia de noticias Efe que hay nuevas evidencias científicas (a partir de investigaciones de las universidades de Stanford y Colorado) sobre las máscaras de tela, los diversos materiales de los que puede estar hechas y el nivel de protección que confieren.

Esos estudios revelaron cuáles son los materiales que pueden actuar como “barrera” a las microgotas que expelen las personas contaminadas cuando tosen o estornudan,y la manera en que deben combinarse para cumplir ese objetivo.

“Si yo estoy infectada o tosiendo, todo entra en la máscara y no sale por el otro lado, así que es una manera para proteger al resto de personas”, comentó Beller.

La guía orientativa de la OMS recalca que no todas las máscaras de tela tienen la misma calidad de filtración, uno de las factores determinantes para su efectividad.

Mascarillas eficaces:

Los materiales a considerar en la fabricación de una mascarilla eficaz son el polipropileno, el algodón y el poliéster, y la celulosa y la seda como últimas alternativas.

“La distancia es la mejor prevención que existe. Si no es posible, ¿por qué la tela? Porque las mascarillas quirúrgicas deben ser guardadas para el personal sanitario”, dijo Beller.

Una excepción debe ser hecha para las personas de más de 60 años o que padecen enfermedades crónicas, a quienes ahora la OMS también recomienda el uso de mascarillas médicas.

Beller explicó que lo ideal es combinar las telas y que la mascarilla tenga tres capas, utilizando el material más absorbente (por ejemplo, el algodón) más cerca de la boca, lo que hará que, si se tose, las gotas de saliva se queden allí.

Por fuera debería ir el material más repele el agua, como el poliéster, mientras que como filtro (al medio) se podría utilizar el polipropileno, que es el material que se utiliza en las mascarillas quirúrgicas.

En muchos países las mascarillas más utilizadas son las de algodón hechas de manera artesanal, sea porque las mascarillas quirúrgicas escasean, porque están reservadas para el personal médico o porque resultan más baratas.

Utilizarlas es mejor que nada, pero el problema que tienen es que “absorben mucho el agua, así que cuando se mojan hay que cambiarlas porque pueden estar contaminadas”, mencionó Beller.

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