Científicas del CONICET recibieron el premio L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”

Vanesa Gottifredi obtuvo el máximo galardón por su investigación alrededor de cómo se genera el cáncer y la búsqueda de nuevas curas.

 

Vanesa Gottifredi, doctora en biología humana de 49 años e investigadora del CONICET, la desvela que la ciencia sea valorada, por eso se esmera en explicar de la manera más sencilla posible el complejo campo al que se dedica. Para hablar sobre su tema de investigación, echa mano a metáforas y alegorías de lo más inesperadas -como comparar a las polimerasas con una Ferrari, a los drivers del cáncer con un talón de Aquiles o a las células tumorales con Darth Vader-, y más ahora, que acaba de ser premiada con el Premio L`Orèal “Por las mujeres en la ciencia”, lo que le brindará una inyección de 650 mil pesos para continuar con la investigación que lleva adelante como Jefa del Laboratorio de Ciclo Celular y Estabilidad Genómica del Instituto Leloir.

“Identificación de nuevos fármacos utilizables en el diseño de tratamientos de precisión para el cáncer de mama y ovario: validación funcional y revelación del mecanismo de acción”, se titula el proyecto con el que fue premiada. En pocas palabras, Gottifredi estudia por qué una célula se vuelve cancerosa y cómo funciona la quimioterapia, con la esperanza de lograr que esta terapia sea más precisa, y eventualmente, pueda ser reemplazada por una mejor opción.

A Gottifredi le preocupa que desde hace años la tasa de cáncer vaya en aumento y que no se sepa por qué: “Estamos completamente doblegados por esta enfermedad, todos tenemos miedo de tener cáncer y todos conocemos a alguien que tiene cáncer”, advierte esta científica, que se crió en Salta y desde muy chica supo que quería dedicarse a la ciencia -es hija de un investigador en química del CONICET-.

Estudió química en la universidad salteña y pronto se dio cuenta que lo que más le interesaba era la biología celular humana, “en la cual vos tenés esta caja negra con dos millones de variables, que es la célula, y vos lo que hacés es tratar de modificar un gen, sacarle su función o aumentarla, tratando de mantener todas las otras variables constantes y entender la función de ese gen”.

Al graduarse, realizó estadías en el exterior durante once años –primero en Roma y luego en Nueva York- hasta que volvió al país para hacer ciencia. Comenzó trabajando en duplicación de virus hasta que llegó a la función de las células y se especializó en la proteína P53, supresora de tumores, que cuando muta en cáncer pasa de ser un guardián del genoma a ser el que propaga el tumor, o en palabras de Gottifredi, “un Darth Vader”.

Por otra parte, el Premio en la categoría Beca fue para la Dra. María Florencia Cayrol -Investigadora Asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biomedicas (BIOMED, CONICET-UCA)- por su proyecto “Efecto de la inhibición del receptor de membrana para hormonas tirideas sobre la acción antitumoral de los rexinoides. Potencial impacto en la terapia oncológica”, el cual tiene como objetivo último la optimización de tratamientos oncológicos con bajos efectos secundarios de diferentes tipos de tumores malignos. En términos específicos, la investigación apunta a hacer más efectivas terapias antitumorales actualmente disponibles o en evaluación para las que se usa una droga (un rexinoide) conocida como bexaroteno.

“No sólo para mí es un gran honor recibir esta distinción, sino para todo el equipo de trabajo”, recalcó emocionada Florencia Cayrol al recibir el galardón. “Este premio conlleva además de una gran satisfacción, una enorme responsabilidad. Es por ello que nuestro propósito es que los conocimientos que obtengamos a partir de esta investigación sirvan en un futuro para el desarrollo de nuevos fines terapéuticos que sean más efectivos y que tengan menores efectos secundarios para los pacientes que padecen estas patologías.”, agregó. Este reconocimiento le posibilitó ser acreedora de una ayuda económica de 350 mil pesos para que continúe con el desarrollo de su proyecto.

Éste año hubieron dos menciones especiales en la categoría Premio Nacional. Una fue para Juliana Cassataro– Investigadora principal del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIBIO, CONICET – UNSAM) por su proyecto “Desarrollo de nuevos adyuvantes para mejorar la administración oral de vacunas”.

La otra fue para María Fernanda Ledda, Investigadora- Independiente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquimicas de Buenos Aires (IIBA, CONICET- Fund. Instituto Leloir) por el proyecto “Mecanismos de señalización de los factores neurotróficos en los procesos de crecimiento y regeneración de motoneuronas”.

En la categoría Beca las menciones especiales fueron para Micaela Godoy Herz– Becaria Posdoctoral en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET – UBA) por su proyecto: “De plantas a gusanos: en busca de nuevos mecanismos moleculares”. En tanto, Marina Alejandra Gonzalez, Investigadora Asistente del el Instituto de Investigaciones Bioquimicas de Buenos Aires (IIBA, CONICET- Fund. Instituto Leloir)- el cual sumó tres reconocimientos en la 13 era. Edición del Premio- fue galardonada por su proyecto “Inhibidores del chequeo del ciclo celular para el tratamiento del cáncer: un arma de doble filo”.

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