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Día mundial de la salud mental infantil y adolescente

El objetivo de esta jornada es tomar conciencia sobre el crecimiento de patologías psicológicas, deterioro físico, abuso y maltrato en los menores de todo el mundo, además de la necesidad de atender sin demoras estas problemáticas y desarrollar políticas para su bienestar integral.

El grado de indefensión vulnerabilidad que enfrentan los niños, además de los costos que esto implica en la salud mental de quienes serán, en algunos años, adultos viviendo las consecuencias de esos desórdenes que comenzaron en la infancia, llaman a un mejor manejo de la salud mental.

Dentro de este contexto la Asociación Mundial para la salud Mental Infantil (WAIMH) se unió a diversas entidades del mismo tipo como, la Asociación Internacional de Psiquiatría infantojuvenil y profesiones afines (IACAPAP) y la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA), para establecer el 23 de abril como Día Mundial de la Salud Mental infantil y Adolescente.l

Algunas ONG británicas organizaron, en el mes de febrero, la “Semana de la salud mental Infantil” (#ChildrensMentalHealthWeek), bajo el lema: “Mi voz importa” (My Voice Matters).

Y es interesante recordar esta situación durante esta semana, ya que el lema hace referencia a la voz que esos menores no tienen para reclamar y pedir ayuda. Esto se puede relacionar al origen etimológico de la palabra infancia, que son los que no pueden hablar, no tienen voz.

La idealización de la infancia o quizás el olvido de nuestro propio pasado, ya que obviamente todos hemos sido niños pero tal vez no lo recordamos, hace que sea crónicamente una población descuidada, olvidada y sin voz. También genera que sea la que más sufre las consecuencias del mundo adulto, en el que viven.

La depresión y la ansiedad son algunas de las principales causas de enfermedad y discapacidad en los adolescentes, y un número considerable de defunciones de adolescentes de 15 a 19 años son por suicidio. Aunque la mitad de los trastornos mentales en la edad adulta ya han debutado a los 15 años, en su mayor parte no se detectan ni se tratan.

Entre los muchos factores que inciden en el bienestar y la salud mental de los adolescentes, la violencia, la pobreza, la estigmatización, la exclusión y la vida en entornos frágiles o de crisis humanitaria pueden aumentar el riesgo de que surjan problemas de salud mental.

La adolescencia es una etapa única y formativa, pero los cambios físicos, emocionales y sociales que se producen en este periodo, incluida la exposición a la pobreza, los malos tratos o la violencia, pueden hacer que los adolescentes sean vulnerables a problemas de salud mental.

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