Samuel García

DISCAPACIDAD Y HABITOS SALUDABLES

Tener una discapacidad no significa que la persona se encuentre enferma. Estar sano representa lo mismo para todas las personas, es decir, estar y mantenerse bien para llevar una vida plena. Esto significa tener las herramientas y la información para elegir opciones saludables y saber cómo prevenir enfermedades.

Las personas con discapacidad, para estar saludables, requieren de una atención interdisciplinaria acorde a todas sus necesidades, no solo con relación a su discapacidad. Las condiciones de discapacidad pueden ser mentales, físicas, psíquicas, visuales o auditivas, es importante identificar la clase de alteración y cómo puede afectar el estilo de vida, siempre potenciando las capacidades. Sin importar qué discapacidad, una persona tendrá mejor salud y podrá prevenir enfermedades si mantiene una buena alimentación, una vida activa y saludable.

Alcanzar el desarrollo vital pleno de la persona se fundamenta en establecer una serie de pautas en las que se equilibren las costumbres diarias con una serie de hábitos que garanticen un estilo de vida saludable. Conocer las posibilidades y las limitaciones, fomentar el interés por la autonomía personal y la salud personal forman parte de los ingredientes básicos para edificar una vida sana.


ALGUNOS DE LOS CUIDADOS MÁS FRECUENTES EN PERSONAS CON DISCAPACIDAD SON:

Cuidados cutáneos: Es muy importante que, ya sea el cuidador o el propio paciente, inspeccionen de forma rutinaria la piel, especialmente aquellas zonas que están más sometidas a presión. Hay que mantener una rutina de baño o ducha diarios. Se utilizará jabón neutro, se enjuagará bien la piel y, sobre todo, se mantendrá seca, principalmente, en las zonas de los pliegues cutáneos.

Cuando una persona está sentada en una silla de ruedas de manera continuada se han de realizar movimientos frecuentes para evitar una presión continuada sobre el sacro y las nalgas. Si es posible, para dormir se intentará adoptar una posición en decúbito supino para liberar durante unas horas la presión sobre la espalda y las nalgas.

Cuidados digestivos: Hay que seguir una alimentación equilibrada que asegure el aporte necesario de nutrientes por una parte y, por otra, que facilite el tránsito intestinal. Para ello, habrá que incluir en la dieta una parte de fibra; es decir, frutas y verduras. También son necesarios los líquidos en la dieta, ya que el aporte de agua facilita el tránsito intestinal.

Además de la alimentación, es importante, en los casos de trastornos neurológicos y de disminución de la movilidad que ocasionan modificaciones de la función intestinal, crear un hábito que asegure la continencia diaria y la eliminación rutinaria de los residuos (en algunos casos será necesario la utilización de algunos medicamentos laxantes para facilitar la evacuación y pautarla a una hora determinada).

Complicaciones urinarias: Para evitar las complicaciones urinarias más frecuentes, se pueden seguir unas sencillas pautas como son: beber una cantidad suficiente de líquidos, vaciar la vejiga regularmente y ser estricto en la limpieza de las sondas y los catéteres cuando estos sean necesarios.

SALUD MENTAL Y BIENESTAR GENERAL

La salud mental tiene que ver con la manera en que pensamos, sentimos y actuamos al enfrentar la vida, las personas tienen que sentirse bien con respecto a su vida y valorarse.

Todas las personas, incluidas aquellas con discapacidad, pueden sentirse aisladas de los demás, tener una baja autoestima, o sentirse angustiada. estos estados de ánimo no desaparecen y afectan su vida cotidiana, es importante hablar con otras personas de su entorno sobre lo que siente, ya sea un familiar o un profesional de la salud. La familia, los cuidadores y el entorno son el principal apoyo de la persona con discapacidad. También lo son su red de contactos personales y profesionales (compañeros de trabajo, amigos, etc.).

Si hablamos de inclusión de personas con discapacidad, nos referimos a una mayor participación en roles y actividades de la vida social, como ser estudiante, trabajador/a, amiga/o, miembro de la comunidad, usuaria/o, pareja o padre/madre. Incluir a personas con discapacidad en las actividades cotidianas y animarlas a que tengan roles similares a lo de sus pares, facilita la adquisición de hábitos saludables. Es necesario fomentar políticas y prácticas que garanticen la inclusión, ser parte de un entorno suma salud.

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