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HABITOS SALUDABLES PARA UNA VIDA SEXUAL PLENA

La sexualidad saludable es una dimensión humana que se desarrolla desde el momento de la concepción y evoluciona manifestándose de distinta manera según el momento evolutivo y madurativo de la persona. Comprende todo un universo de experiencias, emociones y vinculaciones.

La sexualidad, según la OMS (2006) abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales.

El ejercicio de la sexualidad debe ser libre, responsable, es la expresión de la autonomía de cada persona y requiere tenga lugar en equidad, sin violencia, sin imposiciones ni coacciones. Una sexualidad sana requiere que nos conozcamos, que nos aceptemos y que nos permitamos expresarnos con libertad y respeto de uno mismo y de los demás.

La salud sexual es un aspecto fundamental para la salud y el bienestar general de las personas, requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, sin coerción, discriminación ni violencia. Para ello, es importante favorecer esos momentos, además de potenciar hábitos saludables, como dejar el tabaco, llevar una dieta adecuada, vida activa, espacio para el ocio, etc.

Nuestros hábitos diarios pueden tener un papel clave en nuestra vida sexual, por eso es importante:

Tener una alimentación saludable. La vida sexual puede mejorar con una buena alimentación, comer bien significa tener un cuerpo y una mente sana. Aunque la mayoría de las personas lo ignoren, los buenos hábitos alimentarios influyen tanto en la libido como en el acto en sí mismo.

La obesidad en hombres puede inducir a un bajo nivel de testosterona. Es recomendable mantener una dieta sana y equilibrada que cuente con todos los alimentos esenciales para el día a día. Asegúrate de aumentar el consumo de: frutas y vegetales frescas, cereales integrales, granos y legumbres, carnes magras y pescado.

Manejar el estrés para disfrutar de una vida sexual plena. El estrés es uno de los principales enemigos de la vida sexual de las personas. El exceso de trabajo, las discusiones y los problemas económicos pueden aumentar este estado de ánimo que, a su vez, disminuye el deseo sexual.

Su falta de control aumenta la sensación de cansancio físico y, por lo tanto, disminuye la libido. Debido a esto es primordial manejarlo de forma oportuna, poniendo en práctica terapias de relajación, descansando y realizando actividades placenteras.

Hacer ejercicio. Estar en forma ayuda en las prácticas sexuales y, al mismo tiempo, suele proporcionar un importante bienestar emocional, sin olvidar la importancia del suelo pélvico de las personas. Estos ejercicios no solo están orientados al placer, sino que también ayudan a evitar los escapes de orina, mantener el control intestinal y prevenir la eyaculación precoz.

Evitar el tabaco. La vida sexual puede mejorar al eliminar el tabaco. Los cigarrillos no solo afectan en este aspecto, sino que también son dañinos para la salud cardiovascular.

Las disfunciones sexuales, así como la disminución de la libido, pueden producirse por los efectos de los químicos que contiene el cigarrillo.

La Higiene. La higiene es un factor muy importante en la vida de las personas, también lo es en las prácticas sexuales.

Evitar relaciones tóxicas. El plano emocional es un pilar muy importante en el ámbito sexual y, por lo tanto, tener una relación tóxica puede impedir alcanzar la plenitud. En las relaciones de pareja es necesario sentir confianza, complicidad y amor. Estos son componentes que llevan a un mejor entendimiento durante las relaciones sexuales.

Aquellas personas que son víctimas de presión, chantaje o violencia por parte de su pareja no alcanzan el placer y, de alguna forma, lo hacen de manera obligada. Por esto es primordial identificar estos comportamientos y solicitar ayuda en caso de necesitarlo.

Mejorar la información sexual. La educación sexual es fundamental para mejorar la vida sexual en todos los aspectos. No solo permite conocer derechos sexuales y reproductivos, sino que ayuda a fomentar el autoconocimiento de nuestros cuerpos y los elementos que se requieren para lograr la plenitud.

Usar preservativo siempre. Una buena salud sexual depende de múltiples factores, entre los más importantes está el uso de métodos anticonceptivos, los cuales contribuyen a prevenir embarazos no planificados, en cualquier de sus presentaciones, en tanto el uso del preservativo es el único método que además previene enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Las ETS no distinguen género ni orientación sexual.

Además de los hábitos citados, hay muchos otros influyentes que deben ser considerados cuando algo no va bien. No dudes en consultar al equipo de salud.

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