Samuel García

INVIERNO – DIAS MAS CORTOS Y CON MAS HAMBRE

¿TENEMOS MAS HAMBRE? O ¿TENEMOS MAS APETITO?

Hambre: es una sensación física (que se manifiesta con dolor y ruidos en el abdomen) asociada al déficit de energía (glucosa) en el cerebro. Es una necesidad primaria o biológica. No es selectiva, comemos lo que tenemos a mano, lo que disponemos en el momento.

 

Apetito: se asocia al placer o a la recompensa, es una necesidad vinculada a las emociones. Es selectivo, comemos lo que preferimos, lo que nos da satisfacción en el momento.

¡¡¡¡¡¡¡¡EN INVIERNO, TENEMOS MAS APETITO!!!!! HAMBRE Y APETITO NO SON SINONIMOS.

En invierno, es posible que tengamos más apetito, es decir, más ganas de comer un alimento que nos resulte placentero como golosinas, chocolates y productos de panadería, por su elevado contenido en grasas y azúcares.

 

Cuando llega la hora de cenar, tendemos a desear platos calóricos, comidas calientes que nos reconforten el cuerpo y nos den saciedad. A eso, se le suma que las bajas temperaturas quitan el entusiasmo por salir a moverse o ir al gimnasio, una excusa más para que nos invada el sedentarismo.

Todo está relacionado con la producción de dos neurotransmisores: serotonina y melatonina, que regulan el apetito y el ciclo del sueño. Durante los meses de frío, desde mayo hasta agosto, coincidiendo con los días más cortos y de menos luz del año, se produce una disminución en la síntesis de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor clave en la regulación del apetito, que da sensación de saciedad.

Hay un aumento en la síntesis de melatonina en el cerebro, que juega un rol importante en el sueño. Esto ocurre en fase oscura, es decir, aumenta cuando está oscuro y disminuye cuando hay luz. Este incremento de melatonina provoca que se forme menos serotonina, ocasionando un aumento del sueño y del hambre.

 

Esto sucede porque el aminoácido triptófano se utiliza para formar serotonina y melatonina. Entonces, al ser más cortos los días y al haber más horas de oscuridad, se utiliza más cantidad de triptófano para sintetizar la melatonina y menos para la serotonina, que es la que regula el apetito, aumentando el hambre hacia la noche, con preferencia por los carbohidratos.

CONSEJOS DE ALIMENTACION PARA EL INVIERNO

El hábito de una alimentación saludable no es exclusivo de una estación, sino que se recomienda para todo el año. Te dejamos algunas consideraciones para los meses más fríos.

 

Consumir frutas y verduras. Se recomienda consumir frutas y verduras de la estación porque son más económicas, de mejor calidad y porque aportan vitaminas y fitoquímicos beneficiosos para la salud. Las Guías Alimentarias para la Población Argentina recomiendan consumir a diario 5 porciones de frutas y verduras en variedad de tipos y colores (medio plato de verduras en el almuerzo y en la cena y 2 o 3 frutas).

 

Verduras de invierno: Acelga, apio, brócoli, calabaza, cebolla de verdeo, chaucha, coliflor, espinaca, hinojo, puerro, rábano, rabanitos, radicheta, remolacha, repollo, repollitos de Bruselas, zanahoria, zapallo.

 

Frutas de invierno: Banana, limón, mandarina, naranja, pera, pomelo.

 

Controlar el tamaño de las porciones. En invierno consumimos comidas calientes como guisos, estofados, sopas o caldos con el fin de aumentar nuestra temperatura corporal y no sentir tanto frío. Sin embargo, estas comidas pueden aportar bastantes calorías por lo que se recomienda que contengan verduras y moderar el tamaño de las porciones.

 

Tomar agua. Solemos consumir menos agua porque no tenemos sed., las Guías Alimentarias para la Población Argentina recomiendan beber al menos 2 litros de agua a lo largo del día, y no esperar a tener sed para hidratarse. Además, recomiendan limitar la cantidad de azúcar agregada a infusiones como mate, té y café.

 

Sumar Actividad Física. No nos olvidemos de mantener nuestro nivel de actividad física. Se recomiendan realizar al menos 30 minutos de actividad física moderada (continua o fraccionada) todos los días.

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