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LA IMPORTANCIA DE UN SUEÑO REPARADOR

Dormir bien es esencial para el organismo, es uno de los hábitos de vida saludables que no debemos olvidar. Dormir bien es tan importante como llevar una buena alimentación o hacer ejercicio, o beber suficiente agua. Un sueño reparador tiene beneficios físicos y psíquicos que contribuyen a nuestro bienestar y mejora nuestra calidad de vida.

Además de ser un gran placer, dormir bien tiene efectos muy positivos en nuestro organismo.

Incrementa la creatividad. Cuando el cerebro está descansado y la producción de hormonas está equilibrada, la memoria funciona a la perfección. Eso hace que la imaginación sea más potente y nosotros, más creativos.

Ayuda a perder peso. La falta de sueño hace que los adipocitos (células grasas) liberen menos leptina, la hormona supresora del apetito. El insomnio provoca, además, que el estómago libere más grelina (la hormona del apetito). Ambas acciones hacen que dormir poco se asocie a la obesidad.

Te hace estar más sano. Nuestro sistema inmunológico emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar con eficacia contra toxinas y gérmenes que de forma continua nos amenazan. Con un sistema inmunitario débil tenemos muchas menos posibilidades de superar con éxito las infecciones.

Mejora la memoria. Dormir fortalece las conexiones neuronales. Durante la fase REM del sueño, el hipocampo, el almacén de nuestra memoria, se restaura, transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo.

Protege el corazón. El insomnio aumenta los niveles en sangre de las hormonas del estrés, lo que aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca.

Reduce la depresión. Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a ser más felices y emocionalmente más fuertes. La falta de sueño provoca, por el contrario, una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés.

TRUCOS PARA DORMIR BIEN

• Establecé una adecuada higiene del sueño. Se trata de crear un hábito o rutina para irnos a la cama: nos acostamos a la misma hora, hacemos actividades relajantes antes de irnos a dormir como leer, un baño, a última hora de la noche mantenemos una luz tenue que le diga a nuestro cerebro que es la hora de descansar y le permita prepararse para ello.

• Cuando te metés en la cama, que tu objetivo sea descansar, no te presiones por quedarte dormido, sino suele suceder el efecto contrario.

A última hora de la tarde/noche evita alimentos o bebidas excitantes, con cafeína o azúcares. Evita las actividades que generen tensión, trata de hacer actividades relajantes.

• Utiliza ropa cómoda y crea un ambiente cómodo, sin ruido, sin luz y con una temperatura adecuada.

Si te cuesta dormir, practica alguna técnica de relajación o de meditación, suelen ser de gran ayuda para eliminar las preocupaciones de la mente.

• Mantené la higiene de sueño durante el día. Aunque hayas dormido poco durante la noche evita dormir mucho durante el día, si no solo aumentas el problema, llegarás a la noche descansado y sin sueño y no podrás dormir.

• Si ves que la falta de sueño te afecta al funcionamiento diario y puede causarte problemas en tu trabajo o en tus relaciones tal vez es conveniente consultar con un especialista

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