LA LACTANCIA MATERNA PREVIENE LA OBESIDAD INFANTIL

Está demostrado que la leche humana es lo ideal para alimentar a los bebes, no sólo desde el punto de vista nutricional (contiene todos los nutrientes en la especificidad biológica), sino también desde una perspectiva integral de salud, ya que posee componentes que contribuyen al crecimiento, desarrollo, protección de enfermedades y reducción del riesgo de muerte.

El Ministerio de Salud de Neuquén, el Ministerio de Salud de la Nación, y otros organismos nacionales e internacionales recomiendan la lactancia materna exclusiva (LME) hasta los 6 meses de vida del niño, y la continuación de la misma, aun luego de iniciada la alimentación complementaria, hasta por lo menos los dos años de vida.

Se han cuantificado los efectos de la lactancia sobre la salud del niño observándose resultados rotundos en su favor, en los niños amamantados el riesgo de diarrea es la mitad, el riesgo de infecciones respiratorias se reduce en un tercio, y el riesgo de hospitalización por ambas patologías se ve drásticamente disminuido.

También se observa a largo plazo su impacto, a futuro los niños amamantados tienes menor probabilidades de desarrollar obesidad y diabetes.

¿Cómo crecen los niños amamantados exclusivamente hasta los 6 meses?

Durante el período de lactancia materna exclusiva (primeros seis meses), tenemos que entender que los bebes crecen y aumentan de peso de manera diferente. Es importante comprender que los bebés sanos amamantados de forma exclusiva y a demanda regulan su ingesta de acuerdo a sus necesidades. Por otra parte, es normal que los niños y niñas amamantados ganen peso de forma bastante acelerada durante los primeros 2 o 3 meses de vida y que cuando se vuelven más activos, al gatear o caminar, esto se regule.

¿Cuál es la relación entre lactancia materna y obesidad futura?

Se ha visto que niños y niñas amamantados en forma exclusiva hasta los 6 meses tienen menor riesgo de obesidad futura.

Una de estas teorías es que los bebes que toman pecho a libre demanda regulan su ingesta, es decir, comen cuando tienen hambre y dejan de comer cuando se sienten satisfechos. En contraposición, cuando toman mamaderas, el adulto que se las da, puede sentir que él bebe debe “terminar la mamadera”, generando así que ingiera más de lo que necesita y alterando sus mecanismos de hambre/saciedad.

Por otra parte, el tipo de grasa, metabolismo y composición corporal de los bebes amamantados es diferente al de los bebes alimentados con fórmula. Esta composición sería un factor fisiológico de protección contra la obesidad futura.

Por último, es importante destacar que el efecto protector de la lactancia va más allá de los 6 meses y que los bebes que son amamantados por más tiempo en forma complementaria a la alimentación presentan menos riesgo de obesidad.

¿Qué debo hacer para prevenir la obesidad futura en mi hijo o hija?

Lo mejor que se puede hacer para prevenir la obesidad en un niño o niña es amamantarlo a demanda por el mayor tiempo posible, y además:

• No dar alimentos ni líquidos diferentes a la leche materna durante los 6 primeros meses de vida.

• Luego de los 6 meses, ofrecer alimentos y agua de forma gradual, manteniendo como principal fuente de alimentación el pecho.

• No obligarlo a comer si no tiene hambre, aunque coma muy poco o nada.

Incentivar desde pequeño una alimentación sana, sin sal ni azúcar al menos durante los dos primeros años de vida.

• Es preferible que los niños y las niñas ingieran frutas y verduras como tales y no en forma de jugos.

• Ofrecer agua para la sed después de los 6 meses de vida, en reemplazo de jugos y bebidas.

• Fomentar el juego al aire libre y el movimiento, al menos 30 minutos todos los días. Esto también es bueno para toda la familia.

 

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