LOS PRIMEROS ALIMENTOS DEL BEBE

A partir de los 6 meses de vida, el/la bebé debe comenzar a incorporar alimentos y líquidos que complementen la lactancia materna y proporcionen todos los nutrientes necesarios para su crecimiento.

Esta transición requiere de mucha entrega, paciencia, amor y trabajo. Es un proceso de aprendizaje desafiante dentro de la crianza, no solo porque genera cierta ansiedad en los padres, sino porque puede determinar las conductas alimentarias futuras del niño y de la familia.

Este es el momento de preguntarnos cómo queremos que sea este hábito y qué estamos dispuestos a modificar de los propios para transmitir costumbres saludables mediante el ejemplo.

QUE TENER EN CUENTA AL INICIAR LA ALIMENTACION COMPLEMENTARIA

Establecer el acto de comer dentro de un marco de disfrute: alimentarse es una necesidad primordial del ser humano y puede resultar muy placentera cuando se la enmarca en un contexto sano.

Integrar a todos los miembros de la familia a la mesa: si bien el bebé requiere un tiempo de dedicación exclusiva al comienzo de este aprendizaje, la interacción familiar enriquece este proceso, favorece el desarrollo del niño y le transmite la costumbre alimentaria del hogar.

Los alimentos no deben ser premios o castigos: el niño debe interpretar que comer es algo natural y necesario para crecer con salud y fuerza.

Priorizar un ambiente amigable, tranquilo, gozoso y divertido: los niños necesitan ser estimulados, forzarlos puede ser contraproducente.

Establecer normas: planificar la comida y explicar con acciones cuándo se come y qué se come, siempre aportando 2 o 3 opciones dentro del menú y no solo las que son del agrado del niño para que se acostumbre a comer variado e incorpore todos los nutrientes necesarios sin que aparezcan carencias. Si se rechaza algún alimento, es aconsejable volver a ofrecerlo luego de unos días y preparado de otra manera, con paciencia y mucha constancia.

Preparar los alimentos con materias primas básicas y con la menor industrialización posible: que sean naturales, frescos, elaborados en casa y a gusto de la familia. Evitar los alimentos de baja calidad, ricos en grasas y azúcares, incluso cuando deseemos que “por lo menos coman algo”, dado que poseen poder adictivo y son de gran aceptabilidad. El desafío es que incorporen verduras y frutas, no galletitas o postres.

Tener en cuenta que:

• Se deben evitar los azúcares simples en exceso.

• Los alimentos descremados no se recomiendan en menores de dos años.

• Los productos derivados de la soja no reemplazan a la leche de vaca ni a la materna.

• Se sugiere servir los alimentos inmediatamente después de su preparación.

Qué deberíamos evitar en la elaboración de comidas?

 Sal: no agregarla para que el bebé se acostumbre a los sabores naturales de cada alimento y porque algunos de sus órganos, como el riñón, continúan madurando.

• Azúcar: no es conveniente darle líquidos azucarados (jugos comerciales o gaseosas) ni adicionar con azúcar los jugos naturales o preparaciones.

• Miel: se desaconseja su consumo antes del año de vida, dado que, por inmadurez de su sistema inmune, pueden presentar una forma de botulismo propia del lactante.

• Alimentos duros pequeños o esféricos: no ofrecerle alimentos sin procesar (arvejas, almendras, semillas, uvas, etcétera) ya que podrían obstruir su vía aérea.

 

Noticia anterior

Sputnik Light tuvo una eficacia del 78,6% en prevención de coronavirus en mayores

Noticia siguiente

A quiénes se aplicarán las vacunas de Pfizer contra el COVID-19 en Argentina