Samuel García

MALNUTRICION – OBESIDAD, UN PROBLEMA DE ESTADO

¿QUE ES LA OBESIDAD Y PORQUE ES UN PROBLEMA? Hambre Cero es el segundo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, pero las metas especifican "poner fin a todas las formas de malnutrición" para 2030, incluida la obesidad.

La OMS define la obesidad y el sobrepeso como «una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud». Se trata de una enfermedad compleja y multicausal, producida por la interacción de factores biológicos, genéticos, sociales, psicológicos y ambientales. Una idea errónea muy diseminada es que la obesidad es resultado simplemente de la dieta y el ejercicio.

Existe una relación directa entre las enfermedades no transmisibles (ENT), el sobrepeso y obesidad. Las ENT, que incluyen las enfermedades cardiometabólicas (como la hipertensión y la diabetes) y el cáncer. De hecho, la obesidad está relacionada con más de 200 comorbilidades.

 

La desnutrición es cuando el organismo no recibe suficientes nutrientes o es incapaz de absorberlos, lo que puede tener un efecto negativo en el rendimiento físico, el funcionamiento cognitivo y el bienestar. Estudios sobre el «paradójico estado de malnutrición» han concluido que las personas obesas carecen de nutrientes esenciales en mayor medida que las personas con un peso corporal saludable.

¿POR QUE VAN EN AUMENTO LAS TASAS DE OBESIDAD?

El aumento de la obesidad se debe a una combinación de cambios económicos y tecnológicos que han alterado los sistemas alimentarios y los patrones de consumo mundiales. Los sistemas alimentarios pasaron de la agricultura local y de subsistencia a la dependencia del transporte de productos comerciales. En pocas palabras, lo que consumimos ha cambiado.

La tecnología de procesado de alimentos y la industrialización de la alimentación han hecho que consumamos más alimentos ultraprocesados, que provocan una mayor ingesta calórica y aumento de peso que los alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales y las frutas. Estos alimentos -ricos en sal, azúcar, aditivos y conservantes- están diseñados para ser baratos y convenientes.

 

Al mismo tiempo, se ha producido un descenso del gasto energético de los adultos, posiblemente debido a los cambios en el trabajo y el transporte, lo que contribuye al aumento de la obesidad.

¿QUE HAY QUE HACER?

Existe una necesidad urgente de prevención de la obesidad, apoyando la pérdida de peso y reduciendo el riesgo de enfermedad en las personas con obesidad. La prevención y la gestión son especialmente importantes porque la edad de inicio de la obesidad ha disminuido, lo que aumenta la duración de la exposición.

 
Frenar la obesidad requiere el trabajo de gobiernos y comunidades, priorizando una política pública central.

La lucha contra la obesidad es una cuestión que afecta a toda la sociedad, la urgencia de una intervención precoz, empezando por la educación y la concientización en la infancias, junto con los padres y las familias.

Las soluciones incluyen el fortalecer el impacto del etiquetado de los alimentos, generar políticas que favorezcan la actividad física y asegurar el acceso a alimentos sanos.

 

Pero la alimentación sana y los estilos de vida activos no son accesibles ni asequibles en familias con bajos ingresos. La inasequibilidad y la inaccesibilidad de alimentos saludables y oportunidades para jugar y hacer deporte provocan desigualdades en la obesidad, y podrían limitar el impacto de las políticas dirigidas a los alimentos poco saludables.

Por lo que hay una necesidad urgente de hacer más eficientes los programas de asistencia alimentaria, mejorar los refrigerios escolares, realizar intervenciones claras en la producción y comercialización de alimentos y priorizar la problemática en la atención primaria de la salud.

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