Multa a la menstruación: los tampones vuelven a pagar impuestos para ingresar al país

Este viernes finalmente entraron en vigencia las nuevas Licencias No Automáticas (LNA), el mecanismo que reflotó el Gobierno de Alberto Fernández para monitorear qué es lo que traen desde el exterior las empresas y que, según advierten desde la Cámara de Importadores (CIRA), tiene como principal objetivo cuidar los dólares.

Durante el gobierno de Mauricio Macri se trabajó en políticas para desmantelar el sistema: en 2018 se habían llegado a desactivar 314 LNA de un universo de 1.600, es decir, cerca de un 20% del total. Productos metalúrgicos, hilados, derivados del plástico, celulares, televisores, notebook y equipos de aire acondicionado fueron algunos de los bienes que dejaron de estar bajo este mecanismo de control.

También los tampones:

Ahora, Fernández está decidido a fiscalizar mucho más de cerca qué se importa y cuántos dólares requieren las empresas para afrontar esos compromisos.

Y el encargado de seguir día a día la gestión de las LNA será Ariel Schale, quien este mismo viernes fue oficializado como flamante titular de la Secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa.

Schale, con muy buena llegada a los industriales, fue –junto al ministro Kulfas- quien le dio forma al nuevo listado de productos alcanzados por los permisos de importación, luego de mantener rondas con diversas cámaras sectoriales.

Con las últimas incorporaciones, el universo de posiciones alcanzadas por las LNA a partir de ahora asciende al 15% del total.

Las nuevas medidas, que entraron en vigencia este viernes, alcanzan a un amplio abanico de sectores, pertenecientes a rubros como electrónica y línea blanca, vehículos, artículos de belleza personal y limpieza, así como máquinas y herramientas.

Un dato de color rosa:

En el listado se volvió a incluir un producto de higiene femenina como los tampones. Había sido en épocas del entonces secretario Guillermo Moreno cuando la Argentina fue noticia a nivel mundial porque en los comercios llegó a haber escasez de este producto debido al reforzamiento del cepo, como resultado de la escasez de divisas que afectaba al gobierno de Cristina Kirchner.

 

Alrededor de diez millones de personas en Argentina menstrúan todos los meses. La mayor parte sólo conoce las toallitas y los tampones como método para gestionar su menstruación (son los únicos que se publicitan). Si bien existen alternativas como la copa menstrual, ropa interior absorbente o las toallitas de tela, la realidad es que sólo una minoría tiene acceso a esta información, y sus cualidades y formas de uso tienen muy poca difusión.

La menstruación es considerada todavía un tabú: se habla mucho de temas como el aborto, la educación sexual en los colegios o de las mujeres que no quieren ser madres, pero la menstruación sigue siendo eso que de chica te enseñaron a esconder.

Quizá en algún momento los productos menstruales sean considerados de primera necesidad y no paguen IVA. Hoy en Argentina seguimos pagando una multa por menstruar.

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