Se vienen los cambios de temperatura…

Dr. Fernando Ariel Serrano

…y con ello los enfriamientos, resfríos y gripes, que hacen que uno no la pase bien en esta época del año y consulte demasiado a las guardias y consultorios médicos.

Los cambios de temperatura no son la causa ni el motivo último de estos cuadros respiratorios, sino cientos de virus respiratorios que se manifiestan todos de similar manera y que se transmiten muy fácilmente de un ser humano a otro a través de las secreciones (moco, saliva, lágrimas) en forma directa (por ejemplo estornudando o tosiendo encima de otro!) o indirecta tosiendo en nuestra mano y dejando nuestros virus en picaportes, teléfonos u objetos varios donde los virus pueden sobrevivir varias horas, y que en turno otra persona lo tocará y llevará hacia su rostro al rascarse el ojo o la nariz, por ejemplo. De todas maneras hay que cuidarse de los cambios de temperatura que si bien no son la causa directa, le facilitan y favorecen la entrada a los virus a nuestro cuerpo a través de distintos mecanismos que vulneran la primera línea de defensa de nuestra vía aérea alta, como la parálisis temporal de los millones de microscópicos pelos (llamados cilias) que recubren nuestra via respiratoria y que ayudan a frenar la entrada de microorganismos, o la producción transitoria de rinitis vasomotora: la típica “agüita” que chorrea de nuestra nariz al cambiar de temperatura en forma brusca, y que dura pocos minutos pero alcanza para auto-implantarse miles de partículas virales que se encuentran colonizando la entrada de nuestra nariz, al intentar “esnifar” dicho moco. Además en los meses de frío la gente se encuentra más hacinada, en espacios cerrados y sin ventilación adecuada, lo que favorece a la transmisión de los virus, sumado al inicio de la escolaridad.

Podemos tomar varias medidas frente a los cambios de temperatura para minimizar enfermar. Lo principal apunta a limitar la transmisión de virus respiratorios mediante el lavado frecuente de manos, toser y/o estornudar en el ángulo interno del codo, evitar llevarse la mano al rostro en lo posible sobre todo cuando se está en un medio público, ventilar los ambientes, cuando alguien se enferma en casa debe tener su propio plato, vaso, mate, cubiertos y toalla del baño, algo que siempre se olvida. Evitar los cambios bruscos de temperatura haciendo que sean más graduales, abrigarse de sobremanera puede terminar siendo perjudicial al entrar en ambientes calefaccionados. Consultar a su médico para aplicarse la vacuna antigripal en forma anual en aquellos pacientes que tienen indicación precisa. Los pacientes con rinitis alérgica y/o asma deben tener especial cuidado ya que de estar sin control su enfermedad de base corren un alto riesgo de empeorar sus síntomas y presentar crisis asmáticas.

Tener en cuenta que resfrío no es igual a gripe, son dos infecciones diferentes, siendo la primeras por mucho las más frecuentes. Ninguna de ellas requiere de antibióticos, pero en grupos de riesgo como pacientes diabéticos se debe prestar atención a la evolución. La duración habitual de estas infecciones es de 2 a 3 semanas como promedio, pudiendo a veces durar más e incluso es común adquirir 2 o 3 virus en forma simultánea y superpuesta. Un adulto sano, con su sistema inmune intacto puede tener entre 3 y 4 de estos episodios al año, y hasta 6 o 7 los niños sin que ello signifique disminución de las defensas.

En conclusión hay que evitar el impacto de los cambios bruscos de temperatura en el cuerpo pero previniendo en todo momento las infecciones virales, no hay que automedicarse y hay que consultar al médico si los síntomas son muy intensos o inusuales que llamen la atención.

Dr. Fernando Ariel Serrano

 

 

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