Samuel García

SEMANA DE LA DULZURA – CONSEJOS SALUDABLES

El lunes 1 de julio, arranco la Semana de la Dulzura, se celebra anualmente durante la primera semana de julio, invita a todos a intercambiar golosinas, chocolates y todo tipo de dulces como una muestra de afecto y cariño.

La Semana de la Dulzura fue creada en 1989 por la Asociación de Distribuidores de Golosinas (ADGYA) con el objetivo de incentivar el consumo de golosinas durante el invierno. La campaña publicitaria «una golosina por un beso» se volvió rápidamente popular y, con el paso del tiempo, la celebración se convirtió en una tradición arraigada en la cultura argentina.

Durante esta semana, es común ver a amigos, parejas y familiares intercambiando dulces como una forma de expresar su cariño. Los comercios, tanto grandes cadenas como pequeñas tiendas, se preparan con anticipación, ofreciendo promociones especiales y decoraciones temáticas que invitan a los clientes a participar en la festividad.

 

Aunque la Semana de la Dulzura comenzó como una estrategia comercial, con el tiempo ha adquirido un significado más profundo. Los dulces se han convertido en símbolos de afecto, alegría y gratitud. Un simple caramelo, chocolate o alfajor puede expresar mucho más que palabras, transmitiendo emociones y buenos deseos.

Para la industria de las golosinas, esta semana representa un incremento significativo en las ventas. Los fabricantes y distribuidores aprovechan para lanzar nuevos productos y promociones exclusivas. Además, muchos emprendedores locales ven en esta celebración una oportunidad para destacarse con productos artesanales y personalizados.

 

 

LA ALIMENTACION SALUDABLE Y LOS GUSTOS

Los gustos son indispensables en una alimentación saludable, a cualquier edad…. Esto se debe a que los buenos hábitos a la hora de comer no son aquellos que prohíben sino, por el contrario, los que permiten disfrutar con moderación y lograr el placer de comer algo rico en las proporciones adecuadas. Tanto es así que ningún plan de alimentación que se base en la restricción de las comidas que más disfrutamos puede ser sostenido en el tiempo.

El problema se presenta cuando los gustos son excesivos, casi diarios y no planificados. Sin embargo, cuando conseguimos incluir ese chocolate de postre, la porción de torta del cumpleaños o la pizza del fin de semana tenemos más chances de incluirlos ordenadamente y sin excesos.

 

 

HABLEMOS SOBRE EL CONSUMO DE AZUCARES:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que una dieta saludable contribuye a evitar la malnutrición en todas sus formas, así como las enfermedades crónicas no transmisibles (diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, obesidad y algunos tipos de cáncer). Por eso recomienda limitar el consumo de azúcar a menos del 5-10% de la ingesta calórica total. Sin embargo, este alimento no solo es adictivo, sino que se encuentra presente en numerosos productos y bebidas industriales, por lo que su disminución no es sencilla.

En el caso de los niños, su ingesta viene de la mano principalmente de golosinas y gaseosas comunes. Ambas opciones placenteras pero que carecen de valor nutricional; es decir, son calorías “vacías” porque no aportan ningún nutriente.

LAS GOLOSINAS SON RICAS EN:

  • Azúcares simples (fructuosa, glucosa y sacarosa) de rápida asimilación.

  • Sodio. A pesar de que la mayoría tiene sabor dulce, contienen cantidades significativas de este mineral. El exceso de sodio diario aumenta la presión arterial sobrecargando al corazón en sus funciones, con la posible consecuencia de padecer hipertensión que incluso se puede desarrollar en la niñez u adolescencia.

  • Grasas trans saturadas. Presentes en algunas golosinas y productos de pastelería, producen daños en el sistema cardiovascular, aumentando el colesterol y predisponiendo

    • enfermedades cardiovasculares, incluyendo el accidente cerebrovascular (ACV).

    • Aditivos artificiales. Colorantes, saborizantes, conservantes, entre otros, varios estudios los relacionan con reacciones alérgicas y efectos sobre el sistema nervioso, lo cual se traduce en hiperactividad en los niños, falta de concentración, ansiedad y baja de las defensas.

Debido a esto, el abuso de estos productos puede derivar en problemas para la salud entre los que se destacan las caries, el sobrepeso y el aumento en la predisposición a padecer diabetes tipo 2, entre otras enfermedades.

 

Además, en algunos niños el consumo en exceso de golosinas puede provocar vómitos, diarrea, cólicos y dolor abdominal y las bebidas tipo ‘cola’ contienen un alto contenido de cafeína y fósforo que pueden desencadenar hipertensión arterial y osteoporosis.

La OMS destaca que el consumo de azúcar libre aumenta el riesgo de caries dental. Los azúcares libres son los que los fabricantes, cocineros o consumidores añaden a los alimentos o las bebidas que se van a consumir. El exceso de calorías procedentes de alimentos y bebidas con un alto contenido en azúcar libre también contribuye al aumento de peso, que puede dar lugar a sobrepeso y obesidad.

¿COMO CONTROLAR EL CONSUMO DE AZUCAR?

Como es inevitable que en algún momento el niño consuma alguna golosina o comida rápida, se le debe enseñar que sea en el marco de la excepción, como en un festejo o salida al cine, no como algo habitual.

 

La ingesta de azúcar puede limitarse restringiendo el consumo de alimentos y bebidas que la tengan en alta proporción (por ejemplo, bebidas azucaradas, aperitivos azucarados y golosinas); y comiendo frutas y verduras crudas en lugar de aperitivos que la tengan agregada.

Evitar entregar golosinas como premios o quitarlos como castigo, es fundamental.

En definitiva, la recomendación es reducir la cantidad y frecuencia con la que consumimos o damos a los niños las golosinas, sin necesidad de prohibirlos, brindándoles alimentos más nutritivos para comer entre horas, en las fiestas o juegos, etc.

 

Es importante promover hábitos de selección de productos naturales y nutritivos, que además de azúcares aporten proteínas, fibras, grasas de buena calidad y nutrientes protectores vasculares como las frutas (frescas, deshidratadas y secas). En cuanto a las golosinas, el turrón, los pochoclos o maíz inflado sin azúcar, el chocolate semiamargo son las mejores opciones.

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